EL SEVILLA GANA LA COPA DE LA UEFA
El Sevilla esperó más de un siglo para ganar un título europeo y cuando llegó el momento, estuvo listo desde el primer minuto. Ganó 4-0 al Middlesbrough con una facilidad casi insultante. En los últimos 20 minutos del encuentro, irrumpió Maresca y los ingleses fueron barridos sin contemplaciones.
Se temía la capacidad del equipo inglés para remontar resultados, gracias a una delantera experimentada y, al menos en la Copa de la UEFA, letal. Pero los sevillistas no dieron ninguna oportunidad a sus rivales. Primero se fue al descanso con un tranquilizador 1-0, y en la segunda parte destrozó al Middlesbrough.
De entrada, el Sevilla asumió el rol de favorito que le habían concedido los pronósticos y se colocó más adelantado para hacer jugar en el ataque a Saviola y Luis Fabiano. El técnico inglés Steve McLaren, el próximo seleccionador de su país, quiso tapar las bandas sevillistas. Adriano Correia, por la izquierda, y Jesús Navas, por la derecha, entraron poco en juego.
Ese equilibrio se rompió en el minuto 26, cuando Luis Fabiano adelantó al equipo con un impecable cabezazo que entró en la red después de rebotar en el poste como una exhalación. La jugada había comenzado con un preciso pase de Enzo Maresca sobre el área, que ya empezaba a dar señales de ser capaz de llevar al club a la victoria.
No varió demasiado el panorama con el tanto. Jimmy Hasselbaink y Mark Viduka se mantuvieron casi inéditos ante una defensa en la que mandaban por alto sin complicaciones Javi Navarro y el francés Julien Escudé.
Pero, al comenzar la segunda parte, se vio que el Middlesbrough aún estaba vivo. El australiano Viduka tuvo una oportunidad clarísima: un remate franco en carrera sin ningún defensa que pudiera molestarle.
Quizá fue un momento decisivo. En ese caso, hay que reservar un mérito especial a Andres Palop que hizo la típica parada del portero que no se tira sino que aguanta con sangre fría hasta que tiene el balón encima.
Kanouté salió en sustitución de Saviola y ayudó mucho más en defensa que en ataque de un Sevilla que pasó por momentos delicados. Con el paso de los minutos el equipo español cedió aún más terreno, confiado en su sólida defensa, y el inglés gozó de algunas ocasiones.
Se temía el momento en el que los ingleses se olvidaran de las últimas preocupaciones y se lanzaran al ataque. Las ofensivas desesperadas les habían permitido conseguir grandes remontadas en esta competición y llegar de hecho hasta esta final.
Enzo Maresca fue el que desbarató todos esos planes. El centrocampista italiano anotó dos goles, en los minutos 78 y 84, que garantizaban la victoria al Sevilla.
Poco antes del final, Maresca volvió a sorprender al rival con un disparo que el portero del Middlesbrough sólo pudo rechazar. Kanoute remachó la jugada con el cuarto gol cuando las gradas de Eindhoven eran ya una fiesta andaluza.

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